Espía
de Viaje
Informe sobre la ruta de KLM y Copa desde
Centro América a Europa. |
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Recientemente realicé
un viaje a Europa aprovechando la novísima
ruta que desde Centro América ofrecen Copa
y KLM vía Panamá.
Como opción de viaje esta ruta presenta
la ventaja de evitarle al pasajero largas filas
de migración y aduana en Estados Unidos
o México y tener que sacar visas mejicanas
o norteamericanas.
También evita tener que hacer muchas paradas
o cambios de aviones en medio de la ruta como
es el caso cuando uno vuela con Taca hacia Houston
u otros puntos de Estados Unidos o México
para de allí tomar líneas aéreas
que cruzan el Atlántico.
Pero aún con todo esto yo diría
en mi experiencia que es preferible viajar por
Estados Unidos como la vía más rápida
y practica cuando se tengan vuelos directos a
disposición.
Para quien llega a Panamá por la mañana,desde
San Pedro Sula, Honduras, ocho largas horas de
espera en un pequeño aeropuerto, por muy
moderno que sea y muchas tiendas que tenga, pueden
agotar a cualquiera.
Si bien la conexión ofrecida por Iberia
con 8 horas de espera en San José, Costa
Rica también presupone 8 horas de espera,
por lo que en ese sentido están de igual
a igual.
En cuanto al servicio a bordo y en tierra de
las líneas utilizadas en mi viaje tengo
varios comentarios.
Para comenzar COPA. Su personal de tierra en San
Pedro Sula realiza una buena labor. La tripulación
a bordo realiza un trabajo eficiente, pero un
poco de amabilidad no estaría de más.
En todos los vuelos de Copa que he tomado me encontrado
siempre con una ausencia de sonrisas y amabilidad.
No hay que malentender lo que digo. El servicio
es eficiente y profesional, pero no hay el calor
humano que uno esperaría de una aerolínea
de corazón latino. Los desayunos servidos
en la ruta no fueron para nada especiales y no
le daría muchos puntos en esa área.
Ahora hablemos de KLM. Su personal de tierra
en Panamá carece igualmente de sonrisas
y amabilidad, pero una vez a bordo debo decir
que quede “agradablemente sorprendido”.
La tripulación resultó ser muy amable
y cálida, además de eficientes.
La comida en KLM no estuvo para nada mal, al contrario,
la encontré muy buena.
Debo aclarar que el comentario de “agradablemente
sorprendido” se debe a que de KLM no me
esperaba mucho. Por muchos años su nivel
de calidad y renombre ha decaído, pero
al parecer la fusión con Air France y la
competencia en tiempos de alianzas y globalización
ha llevado a mejorar el servicio de KLM, aunque
debo decir que todavía le falta bastante
para compararse con el ofrecido por British Airways
o la alemana Lufthansa.
Un punto muy negativo que encontré fue
que a pesar de que se trataba de una ruta a Latinoamérica
casi nadie de la tripulación hablaba español,
una necesidad básica que sí ofrecen
sus competidores en la ruta.
Así mismo las películas a bordo
solo son ofrecidas en inglés. Descubrí
que debe ser un mal general de la aerolínea
por que lo mismo sucedió en un tramo Frankfurt-Amsterdam
donde la información se dio solamente en
holandés e inglés, a diferencia
de otras líneas como por ejemplo Lufthansa
que siempre además de inglés y alemán
ofrecen la información en el idioma del
país del que se origina el vuelo.
En cuanto a precios
Si bien KLM ofrece unas tarifas competitivas
lamentablemente quien las busque difícilmente
logrará encontrarlas ya que rara vez se
encuentra disponible en COPA la clase en la que
se debe reservar el espacio, por lo que KLM debería
presionar a la aerolínea panameña.
Vale la pena aclarar que mi análisis anterior
se centra más que todo en la ruta Centro
América- Ámsterdam. En los tramos
a Estados Unidos mi experiencia resultó
distinta, el personal a bordo también fue
muy amable y en la ruta a New York se utiliza
un moderno Boeing 777 equipado con una pantalla
de televisión para cada pasajero con una
amplia oferta de películas y servicios.
Cierro mi nota diciendo que la ruta por Panamá
con todo y todo es una buena opción para
aquellos que no quieran sacar visas. Es más,
puede incluso ser aprovechada para tomar un city
tour por la ciudad de Panamá y así
agregar un destino más en su viaje de vacaciones.
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